domingo, 28 de agosto de 2011

Meditación para niños

Meditación para niños: reduce el estrés, la ansiedad y el miedo









El estrés, la ansiedad, el miedo y algunas otras emociones similares son cada vez más frecuentes en los niños y jóvenes, los cuales cada vez con más frecuencia suelen enfrentarse a información y problemas que antes no se tenían. El uso de internet, las películas, la televisión, aunado a los padres que están fuera de casa por mucho tiempo o conviven escasamente con los hijos, provocan que los niños tengan que manejar con su pequeña comprensión la información y experiencias que escuchan, ven y sienten cada día.






Estas emociones pueden provocar mucha tensión interior, conductas de rebeldía o inseguridad que a la larga, si persisten, puede derivar en todo tipo de afecciones como insomnio, estrés, hiperactividad, déficit de atención, mala memoria, alergias, etc., debido al desgaste severo que sufre el sistema nervioso e inmune al estar a la defensiva o temiendo ciertas situaciones.





Para menguar un poco esto, es necesario que los padres o personas encargadas del pequeño realicen una meditación antes de acostarse, de manera que el pequeño se vaya a dormir con pensamientos de tranquilidad y seguridad, que nutran su mente y liberen la tensión de su cuerpo, ayudándoles a amanecer con nuevos ánimos.





No es necesario pasar mucho tiempo con el pequeño, si el que se pasa se usa con calidad. Así que aquí te damos esta meditación para que logres una comunicación más profunda con tu hijo.





¿Cómo se lleva a cabo esta meditación?

No es necesario que se medite en un lugar especial. Lo mejor es, incluso, la cama del pequeño. Si hay más niños en la habitación, mejor, ya que antes de meditar, se les puede preguntar que les gusto y que no del día, por ejemplo, y que cosas podrían hacer para remediarlas o mejorarlas. Esto le ayudará al pequeño a sentir que el puede influir en su medio ambiente y le ayudara a tener una visión mayor de las cosas. Esto se puede retroalimentar con la participación de hermanos o primos, e incluso con la opinión del padre o tutor.






Este momento de reflexión puede hacerse incuso en la merienda, lo cual menguara el nerviosismo del niño. Quizá sea difícil lograrlo al principio, pero si se acostumbra al niño con el ejemplo del padre, y se le hacen preguntas o el padre empieza a platicar algo y a pedir opinión, el niño empezará a hacerlo, y es un buen momento para enseñarle al niño a dejar los problemas “afuera” cuando es momento de descansar o recrearse.





Una vez que se haya realizado esta breve sesión, entonces, a la hora de dormir, se habrá menguado gran parte de tensión y se podrá iniciar una meditación que retroalimente la mente del pequeño.





Música

Es necesario que consigas algún tipo de música que sea muy agradable para que el niño se empiece a acostumbrar a que cuando escucha esa música su mente se relajara. La música puede ayudar para cuando el padre no pueda hacer la meditación, el simplemente escuchar la música remitirá al niño al estado de relajación que produce la meditación. La míuscia que puede servir es la música instrumental para bebés, ya sea de Bethoveen, Mozart o la música celta.






Meditación guiada

La meditación se debe de realizar con voz suave. Se le pedirá al niño que cierre sus ojos y que de un hondo suspiro. Luego imaginara una esferita de luz, de su color predilecto a la altura de su lóbulo frontal (se le puede indicar presionando suavemente entre sus ojos).





Luego, hay que decirle que imagine que esta esferita de luz se hace muy brillante y crece, y la luz corre por sus venas y por todo su cuerpo Se le puede, a los más pequeños, señalar un breve recorrido con un contacto suave con el dedo índice por sus brazos, piernas y espalda, simulando el camino de las venas que debe estar recorriendo la luz.





Luego, se le dirá que esta luz recogerá como aspiradora toda la tensión del cuerpo.





Una vez que se haya realizado esto, entonces se le dirá al pequeño que se vuelva a concentrar en la esferita de luz, la cual ya habrá recorrido pro todo su cuerpo y habrá recogido toda la tensión. Y luego, se le pedirá que la envíe lejos, a un lugar del universo, donde estallara y se convertirá la esferita en puras estrellas.






Una vez hecho esto, entonces se le dirá que se imagine envuelto en una esfera de luz, la cual servirá como protección, se le explicara que durante la noche esa luz brillante será su escudo.





Si durante la meditación el pequeño se queda dormido, mucho mejor. Se puede usar la creatividad del padre para variar la meditación cada día.





Si el niño tiende a ser muy nervioso, ansioso o no se puede dormir, se debe considerar su dieta, la cual podría ser alta en azúcares refinados, lo cual daña y afecta severamente el sistema nervioso. También podría haber baja cantidad de nutrientes esenciales, por lo que habría que aumentar el consumo de cereales integrales, verduras y frutas frescas, en jugos recién hechos (no comprados en las tiendas) o ensaladas.







Fuente:guiainfantil

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